Los Sefaradís son los descendientes de los judíos que fueron expulsados de España en el año 1492, después de haber vivido allí por más de mil años.

Hay historiadores que sostienen que los judíos llegaron a la península Ibérica, en la época de la destrucción del primer Templo de Jerusalém, cuando el pueblo judío fue al cautiverio de Babilonia.
Durante varios siglos los judíos vivieron en la Península Ibérica, y muchos de los considerados grandes de la cultura española fueron judíos. La cultura judía floreció grandemente en España. Maimónides, Yehuda Halevi, Ibn Gvirol, Ibn Ezra, Yosef Caro, son algunos de una larga lista de sabios que surgieron en la permanencia judía en España.

Al ser expulsados por los reyes Fernando de Aragón e Isabel La Católica, tuvieron que abandonar España y marcharon a diversos lugares, tales como Portugal, Francia, Italia, Holanda, Turquía, a todo el Imperio Otomano, el Medio Oriente, Norte de Africa y Américas.

Nada pudieron llevarse los judíos de Sefarad (que en hebreo significa España). Se les prohibió sacar dinero, no se les permitió llevar oro ni plata. Tuvieron que vender miserablemente sus bienes. Dice un historiador que daban una casa por un asno, un viñedo por un trozo de paño. Sólo se llevaron el idioma español al que han sido fieles y leales, y toda su cultura y arte, el que ha sido conservado y perdura hasta nuestros tiempos.